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La academia parece aferrada a la idea del fin de la historia.

Creemos que es hora de terminar con esa comodidad infantil. Vivimos en tiempos nuevos. No sabemos si es nuestra nostalgia a tiempos no vividos, o nuestra inocencia, pero estamos convencidos de que hay que volver a hablar de revoluciones, sin miedo ni pudor.

En este contexto nos estamos formando como profesionales. En esta disputa entre el Imperio global y la resistencia de la Multitud hay que tomar partido, no hay punto medio. No decir nada es decir algo, y siendo universitarios, no estar comprometido con la cultura y la sociedad no es ignorancia, es negligencia.

La Multitud resiste, con marchas globales convocadas por twitter, viralizadas por youtube.

Nos propusimos desarrollar un lugar de resistencia.

¿Existe una estética de la multitud? ¿Una materialidad revolucionaria?

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