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Lacunario es un edificio-objeto, la invención de una isla territorio en un área protegida de alta pristinidad.
La arquitectura se suma a la levedad cinética de la laguna con un translúcido pelaje de barras que se deforman siguiendo el viento, como artificiales juncos peinados por la brisa, transformando el tiempo lacustre en objeto.
Esta piel de jabalinas oficia de parasoles que arrojan sus ondulantes sombras al interior, al mismo tiempo absorben la energía cinética del viento para transformarla en la fuente de electricidad para los distintos locales, volviéndolo autosuficiente.
Su luz es tenue en la noche flotando sobre la laguna, mientras que por las mañanas la niebla lo esconderá para ir revelando de a poco sus brillos metálicos.
Lacunario no se interpone a la laguna, se construye con su agua y vegetación, muta con sus vientos y brumas y late con sus ciclos naturales, deviniendo en máquina lacustre, trasformando la arquitectura en una ensoñación, una ilusión de la naturaleza.

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